(Hebreos 10:19-22)
¿Sabías que el Lugar Santísimo es parte del tabernáculo/templo de Dios?
¿Sabías que solo el sacerdote principal (Sumo Sacerdote) tenía
permitido entrar a este lugar? Y esto era una sola vez al año, y antes
de hacerlo, tenía que hacer un sacrificio para poder cubrir sus pecados,
puesto que en el Lugar Santísimo: habitaba la Presencia misma de Dios
en la Tierra. El Sumo Sacerdote ofrecía sacrificios por los pecados del
pueblo que habían cometido en ese año, mas nadie del pueblo podía
acercarse, pues morirían. Pero hoy, en esta lectura aprendemos una gran
verdad, que Jesús es ahora nuestro Sumo Sacerdote, ademas de esto Jesús es representación del cordero que se sacrificaba en el templo. pero este sacrificio, fue hecho una vez y para siempre y es tan poderoso como para quitarnos los pecados, no solo cubrirlos. Por medio de su crucifixión, el velo del templo fue roto de arriba a abajo, y nos
enseña que hoy, a través de Él, podemos entrar a la Presencia de Dios, a
ese Lugar Santísimo. Pero para esto, es necesario, buscarlo
sinceramente con la fe en Jesús y poniéndonos a cuentas con Dios (v 22).
Así que, en el lugar donde estés, puedes experimentar de la presencia
de Dios a través de Jesucristo. Y en esa comunión con nuestro Padre
Celestial, encontraremos descanso, paz y todo lo que necesitamos. Es aquí donde podemos recobrar fuerzas y recibir la guía de Dios para nuestra vida.
Hermano/ hermana, Dios te bendiga. Demos gracias a Dios por su amor inagotable y su eterna gracia. El Dios vivo y verdadero se ha hecho hombre para darnos entrada su hermosa presencia.
Hermano/

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